¡Chulada de maíz pinto!

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El derecho de todos a tener un maíz sano, siete mil años nos avalan a los mexicanos el derecho de tener y conservar nuestra manera, nuestro estilo de alimentarnos, con un maíz libre de transgénicos. Si defender nuestro maíz no justifica tener en favor la ley y la razón; ya no hay ley, ya no hay razón ¿a qué juez se la vamos a pedir?

A quienes nos preocupa y nos ocupa, no podemos aceptar que la firma de un juez nos cancele el derecho ciudadano de los mexicanos  de tener nuestras gordas, tortillas, peneques, sopes, tlacoyos y cualquier guiso que sea en base maíz; libres de la imposición de quienes hoy quieren medrar –y que han venido impulsando una posición disque científica, publicitándose como salvadores- pretendiendo anular este derecho.

Los colectivos mexicanos, como Sin maíz no hay país.org, que viene impulsando desde la época de los Fox y los Calderón, para que no abusen de nuestro derecho. Modestamente me incluyo, como miembro del Grupo Ciudadano Cuestión de Ambiente pues nos respaldan más de 20 años de estar en el camino de defender los derechos de todos y sobre todo de nuestro gran país.

Porque somos genes de maíz y nadie puede modificar, ni siquiera un juez, -que seguro es gen de soya, pero de maíz no es-, el que emitió un fallo que dejaba sin efecto una medida precautoria que no permitía la liberación al ambiente de semillas transgénicas -afortunadamente hubo respuesta inmediata de la colectividad en defensa del maíz- para evitar que se llevara a cabo.

La colectividad en defensa del maíz apelo en el fallo, argumentando que no se habían tomado en cuenta argumentos científicos sino solamente argumentos de las compañías comercializadoras de transgénicos. Y lograron congelar la sentencia –que tiene sus cabilderos-, hasta que un tribunal superior emita otro veredicto que nos de certezas del derecho que nos asiste a repudiar en toda forma y situación el sembrar transgénicos. Porque un juez también tiene que tener la conciencia de preservar el maíz criollo, basado en la legalidad de nuestros usos, formas, maneras y costumbres de comer de los mexicanos.

En nuestro país donde cada mexicano, se dice que, aproximadamente consume cerca del medio kilo de tortillas diario. Y que por medio de la ley sin escrúpulos, al que le corresponda dar una firma atente en contra de nuestros maíces. Que el campesino aproveche la selección de sus propias semillas y que no nos dejen con lagunas impredecibles, que puedan representar sus agroquímicos también como un peligro para la salud.

Bove

Solo quiero referirme a un extraordinario nacionalista francés Simón Bové, que sufrió encarcelamiento, por no permitir que el gobierno francés permitiera que se cultivaran transgénicos. Hoy día, tenemos el mejor ejemplo de países europeos, como Francia y Alemania, que se niegan a cultivar transgénicos en sus territorios.

Aunque la compañía Monsanto y otros, argumentan tener su derecho; ni son mexicanos, ni nos vienen a regalar nada. Vienen a meternos a su cuadro económico, donde vienen a llevarse el producto del trabajo del pueblo.

buylla

En la punta de lanza de la batalla contra el maíz transgénico está la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, dirigida por Elena Álvarez Buyllá, experta de la Universidad Nacional Autónoma de México; con especialidad en biología molecular y evolución de plantas. Sostiene el principio precautorio basado en la evidencia científica, sobre la imposibilidad de controlar los transgénicos y evitar la contaminación a cultivos nativos. Impacto nocivo a la salud, impacto nocivo al medio ambiente, fallas o fraudes de trabajos científicos que sustentan supuestas cualidades agronómicas, -No aumentan los rendimientos-, tampoco han demostrado disminución en el uso de fertilizantes contaminadores.

Que estos científicos, que pretenden legitimar una tecnología, solo han levantado cuestionamientos críticos de fracasos. El maíz doméstico tiene siete mil años en Mesoamérica, de la cual es parte, una porción del territorio de México.

En México existen 59 variedades de maíz que aportan cincuenta por ciento de su ingesta calórica y un cuarenta por ciento de proteínas. Nadie tiene derecho a contaminar nuestras variedades originales, nuestra chulada de maíz pinto y los jueces tienen obligación de pensar con seriedad y con ética, de que seguro ellos también llevan en sus genes producto de maíz, ¡chulada de maíz pinto!

La Secretaría de Agricultura de México, hoy la preside un mexicano del estado de Querétaro, que tiene sensibilidad para conocer y entender el tema; pedimos de él, que se ocupe que los cabilderos de Monsanto no nos den palos y que los jueces les ayuden. Pues tiene en la Secretaría que representa, seguramente individuos preparados, que conocen el tema y que apoyen el movimiento que hoy expresamos.

El día internacional del maíz desde mi óptica, debe verse y respetarse con el principio de usos y forma de alimentación de México y todas las culturas de maíz. Los diferentes colectivos ciudadanos hemos expuesto, desde hace varios años –desde los sexenios panistas- la amenaza de aceptar la imposición de quienes quieren medrar con el alimento básico mexicano, imponiéndonos el cultivo del maíz transgénico.

 

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