Amparo

By  |  0 Comments

Siempre lista para el trabajo, nuestro personaje, hacía de su día de trabajo un placer; llegar al trabajo puntual y acercarse los enceres (folders, engrapadora, foliador, clips, broches, etc.). Todo para lograr un día productivo. No importaba el volumen de trabajo, todo tenía que quedar el mismo día y en orden.

No tenía faltas al trabajo, porque faltar, era el mejor lugar para estar. Algunos pensaban que estar en un archivo “era para viejitos o para castigados”; sin embargo 30 años de servicio avala que no se sentía viejita ni castigada. Decía con frecuencia: “es un honor resguardar la memoria de una institución… esa es nuestra historia”.

amparo 4 (2)

Ni que hablar del celo que guardaba a los documentos históricos, los acariciaba como si fueran sus hijos pequeños, trataba de darles cauce hacía el archivo histórico como era correcto. Recibió premios administrativos por su trabajo, siempre reconoció a su personal, siempre recordó a quienes le enseñaron este trabajo con respeto y gratitud.

Su trabajo fue ejemplo de familiares y amigos, un trabajo silencioso porque el trabajo del archivo no se ve, no se nota sin embargo es el soporte para caminar hacia delante. Recordaba a algunos compañeros que cuando se jubilaron les dio mucha tristeza el jubilarse, extrañaban tanto los tarjeteros, el olor a papel, el control de los folios, la música que se hace con las teclas de la máquina de escribir.

El día que se jubiló se veía tan tranquila, tan plena. Y a la pregunta: -¿no va a extrañar el trabajo? Contestó con una sonrisa: -No, guarde correctamente el tramo de historia que me encargaron.

 

Latest posts by Leticia Coronado (see all)

Latest posts by Leticia Coronado (see all)

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *